domingo, 18 de mayo de 2014

ALEJANDRO ACHA

Historias como esta, más o menos robadas en las numerosas fuentes de las que suelo beber (al final del texto dejare constancia de su procedencia), es lo que hace al fútbol tan grande. A modo de historia os desentrañare por lo menos un poco de la vida de este gran guardameta vasco, casi olvidado en las hemerotecas, a pesar de su importancia en la creación del Athletic Club.

Que injusto me parece que los primeros porteros pasen tan desapercibidos por la historia y no nos demos cuenta de que a pesar de su gorrilla inglesa y aquel porte de "estiraduchos" debía ser muy difícil desempeñarse en un puesto en el que estoy convencido que en aquellas épocas nadie quería ocupar. De hecho si os fijáis en las fotos nadie sabría decirme quien es, ya que todos visten de igual manera, con la primera camisola que lució el Bizcaya, mitad azul y mitad blanca y que luego cambiarían con los años como ya os he narrado en otro post, además si os digo que es el del bigote, mucho tampoco arreglaría. Hagamos un poco de memoria:

ALEJANDRO ACHA, nació en Bilbao (Bizkaia) alrededor de 1880.

Alejandro  Acha fue uno de los padres fundadores de lo que hoy es el Athletic Club de Bilbao, junto a Astorquia (verdadero impulsor de la idea y que aprendió a darle al balón en Manchester), los hermanos Iralagoitia, Luis Márquez, Enrique Goiri y Eduardo Montejo. Estos se reunían en tertulia en el Café García y le daban vueltas a lo de formar un equipo de “football”, el 5 de abril de 1901, fue cuando se constituyó oficialmente el club. En aquella época su rival más acérrimo era el Bilbao FC y juntos comenzaron a forjar la leyenda del fútbol bilbaíno.

Juntos comenzaron a jugar en las campas de Lamiako y juntos participaron en aquel quimérico sueño de aquel deporte traído de las islas británicas y que empezaba a calar en la capital bilbaína. Aquellos partidos en Lamiako llegaron a congregar a 9.000 aficionados deseosos de ver las evoluciones de estos “gentlemans” del balón.


Ni que decir tiene que estos personajes pertenecían a la clase alta bilbaína y nos los podemos imaginar cómo jóvenes deportistas que frecuentaban el Gimnasio Zamacois (donde empezó a gestarse el “Team”), con sus tupidos y cuidados bigotes la mayoría de ellos. Usando los borceguíes o botas de calidad que fabricaba Germán, el zapatero de la calle de la Estufa.

Alejandro Acha era un verdadero “sportman” ya que practicaba casi todos los deportes, sobresaliendo en ciclismo y por supuesto en “football”. A finales del Siglo XIX, la influencia de la cultura inglesa se hizo patente en la ciudad de Bilbao. Navíos ingleses iban y venían y el llamado ‘sport' comenzó a ser parte de la sociedad con la creación de clubes deportivos donde practicar tenis, ciclismo o... el fútbol.

Del primer gran “goalkeeper”, que es como se llamaba a los porteros de antaño, la información que ha quedado es muy escasa; apenas un puñado de detalles biográficos que no alcanzan, desde luego, para hacer justicia a un personaje fundamental en la historia de este deporte. Se sabe que nació en Bilbao y pertenecía a una de las familias acomodadas de la época, pero desconozco su fecha de nacimiento que no he conseguido dar con ella por ningún sitio, ni tan siquiera su segundo apellido he sido capaz de encontrar.

Haciendo un ejercicio de historia os diré que Alejandro Acha fue junto con aquel equipo capaz de proclamarse vencedor de la primera copa del Rey. Carlos  Padrós había creado el Madrid FC y decidió organizar un torneo aprovechando los festejos que iban a celebrarse en Madrid para celebrar el decimosexto cumpleaños y la coronación de Alfonso XIII. Consiguió que el Ayuntamiento le donara un bello trofeo, que le cedieran el campo de polo del Hipódromo de La Castellana para la disputa de los partidos y que se inscribieran cinco equipos: dos madrileños, el New FC y el Madrid FC; dos catalanes, FC Barcelona y Español; y un bilbaíno, el Bizcaya.

El Bizcaya venía de ganar su primer duelo internacional contra la Gironde francesa, así que Padrós (que además ejercía de árbitro en aquella Copa), como fundador del equipo que daría tanto que hablar se quería enfrentar a los mejores y por supuesto aquellos señoritos bilbaínos no dudaron en aceptar el duelo.
La historia se traduce en que después de muchas vicisitudes el Bizcaya ganó la primera copa de España en 1902. Los campeones fueron recibidos con cohetes y con la banda de Garellano en el andén de la estación de tren. La Copa, de plata cincelada y de gran gusto artístico, fue expuesta los días posteriores en la sastrería del señor Orensanz, en la calle del Correo.

A partir de aquí, Alejandro Acha tuvo mucho que ver con esa primera copa que se le niega al Athletic a pesar de estar en sus vitrinas. La copa estuvo a punto de desaparecer. Mediada la década de los años veinte, los acreedores embargaron el local social del Athletic en la Calle Nueva, donde se hallaba el preciado trofeo, pero antes del embargo,  Alejandro Acha anduvo listo y se persono por el club antes de que llegaran los acreedores,  recupero el preciado trofeo y se lo llevo con él. La copa estuvo desaparecida hasta la muerte de Acha, cuando el Athletic pidió a la familia de éste que registraran todos los rincones de su casa en busca del trofeo. Y hubo suerte, ya que, dentro de un viejo baúl, esperaba la copa. Desde entonces está en la sala de trofeos hasta el día de hoy.

Así pues el nombre de Alejandro Acha está inscrito con letras de oro en la historia del club, este gran portero vasco fue el primero de una estirpe de “goalkeeper” en la capital vizcaína y es justo que desde este humilde blog se le haga un homenaje a su memoria.


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