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jueves, 8 de diciembre de 2011

JUAN CENDOYA EIZAGUIRRE

Hay veces que sin saber por que, grandes porteros se malogran y no llegan al lugar que les corresponde en la historia del fútbol, unas veces por las lesiones,por los entrenadores, o bien un portero en estado de gracia, y en otros casos la mala suerte que les persigue toda su carrera. En este nuevo guardameta que os propongo conocer, fueron un cumulo de varias de esas situaciones las que le acompañaron.

También es cierto es que el testimonio que puedo dejaros no es mucho, ya que “incomprensiblemente” no hay mucha información sobre él. Hace mucho ya que poseo el material de este arquero, pero no me resignaba a colgarlo en el blog sin antes tener cumplidos informes sobre él.

En cierto modo –siguiendo el hilo de la historia- lo que le ocurrió es que coincidió en la puerta de los campos con grandes guardametas que le cerraron siempre el candado, porterazos  como Arconada y Uruticoechea en la Real y Fenoy en el Valladolid, no ayudaron a que desarrollara todo su talento. Paso y pasa en muchos otros equipos, que grandes porteros se ven empequeñecidos por la sombra del titular y al final se ven abocados a cambiar de aires con la esperanza de una oportunidad.

Juan Cendoya Eizaguirre nació en Azpeitia (Gipuzkoa) el 27 de agosto de 1954.

Su andadura como portero comenzó como casi la de todos los metas guipuzcoanos, en las playas de la provincia. ¡Cuánta arena han tragado estos porteros!

En su paso por  los juveniles de la Real Sociedad y debido a su buen hacer como guardameta, destaco y fue seleccionado por el equipo español para disputar un torneo en Mónaco. Cendoya tras su paso casi obligatorio por el Sanse llega a la Real Sociedad en la temporada 1977/78, siendo el tercer portero del equipo tras Arconada y Urruticoechea, con la marcha de Urruti al Barcelona se le aclara un poco el camino, pero se sigue topando con el muro de Arconada, un portero en gracia que casi nunca se lesiona, por lo que tiene muy pocas opciones de jugar, aun así, debutó con la Real Sociedad en un encuentro contra el  Real Madrid en el Santiago Bernabéu en el ganaría el equipo merengue por 5 -0. Esa temporada jugaría otros tres partidos más. Peor fue la siguiente campaña que no llego a jugar ningún partido.

Con este panorama por delante ficha por la U.D.Almería en Segunda División en la 1978/79 donde jugaría dos partidos en toda la temporada. Permaneció en el Almería tras el ascenso a Primera, pero hasta su última temporada de las tres que permaneció en el conjunto Andaluz no jugaría algún partido más. La mala suerte parecía hacer de nuevo su aparición y le  acompañaba al no darle oportunidades de demostrar su valía. Todo esto unido hizo que recalara en el Alaves en  Segunda División la temporada 1981/82. Aquí ya si, titular indiscutible en dos campañas muy buenas, se fija el Real Valladolid en él para jugar en Primera (1983/84). Pero otra vez pasa a ser cola de león en vez de cabeza de ratón. Solo jugaría un partido en toda la temporada, precisamente en Atocha contra la Real Sociedad (2-1) con goles de López Ufarte de penalti y Uralde y para el Pucela de Pato Yañez.

Coincidió con otro gran guardameta en el Real Valladolid, Fenoy que le tuvo todo el año limpiando banqueta. Aun así contribuyo a que el Valladolid ganara ese año la “Copa de la Liga”, el titulo más importante que campea en las vitrinas pucelanas.

EQUIPOS
  • Real Sociedad, 1976/78
  • U.D. Almería, 1978/81
  • Deportivo Alavés, 1981/83
  • Real Valladolid, 1983/84
PALMARES
  •  Copa de la Liga, Valladolid, 1983/84



domingo, 27 de febrero de 2011

JOSÉ ANTONIO ARAMAYO LEZCANO

Parece que todos estos guardametas antes escondidos, al oír mi llamada o enterarse que estoy haciendo una recopilación de todos ellos, aparecieran como por ensalmo. Todas esas caras antes anónimas asoman con cuentagotas, pero... van asomando.

¡Huf! ¡Qué difícil! Si antes me quejaba de que no encontraba información que me sirviese, ahora me quejo de todo lo contrario, ¿Qué paradoja pensareis? ¡Pues si!

Lo cierto es que ahora mismo no doy abasto, son demasiadas pistas y demasiados nombres, que por otra parte no quiero ni debo perder, seria imperdonable por mi parte que no pusiese en su lugar que corresponde a todas esas siluetas.  No hay peligro de perdida, ya que están convenientemente archivadas en un lugar seguro, el único problema que pudiese tener es que no encontrara datos suficientes para contar la historia de cada uno de estos porteros casi olvidados. Eso sí que sería desesperante y desazonador.

Los personajes de esta novela por entregas son los han asentado las bases del fútbol que ahora conocemos y eso si que no deberíamos olvidarlo. La memoria colectiva (como ya he dicho en otras ocasiones) se me antoja corta para toda la importancia que tienen.

Este otro guardameta del País Vasco, apareció ante mí (como la mayoría) buscando otras cosas, en el lugar equivocado. Es curioso, como pasan ante mí esos héroes de la épica deportiva en blanco y negro, o como mucho... en algún caso en ese color característico y retocado de "AS Color".  Son fotos con un valor incalculable (al menos para mí), y que las conservo por la plasticidad de movimiento que tienen; hoy en día con las nuevas cámaras digitales, se hacen mejores fotos (de acuerdo) pero en ninguna acabo de ver la belleza que tienen esas instantáneas añejas en blanco y negro.
Vamos al grano:

José Antonio Aramayo Lezcano, nació en Ondarroa (Vizcaya) el 18 de mayo de 1943.

Se formo como portero en Argentina,  de ahí su apodo “El Pibe”. Fue como emigrante con sus padres cuando contaba solamente con cinco años de edad. Allí jugó en el Estudiante de La Plata, en el Deportivo de La Plata y en la selección Platense, que era una liga amateur. Regresa al país a los 23 años para hacer el servicio militar en Vitoria y allí ficho por el Alavés. Luego jugo en el Mirandés cedido por el equipo vitoriano. A raíz de dos buenos partidos en los que se enfrento con el Alavés al Real Valladolid los técnicos vallisoletanos se fijaron en él para disputarle la titularidad a Manolo Llacer y al otro portero Benjamín.

 

Permaneció  dos temporadas en el club blanquivioleta. Almería y Rayo Vallecano fueron sus destinos tras abandonar el equipo de Valladolid. En una entrevista de no hace mucho, recuerda especialmente un partido contra el Oviedo con empate a cero goles y otro con victoria por dos a tres en Córdoba como dos de sus mejores actuaciones.

Una anécdota que queda para la historia es el penalti que le tiro a “traición” Chus pereda en el Sitjar en un Mallorca - Valladolid de 1971/72: “Héctor Martín, el entrenador, me dijo: “el día que haya un penalti, cuando el contrario tome carrera, adelántese también para ponerle nervioso”. Así lo hice y entonces nos encontramos los dos juntos, en el punto de penalti, al lado de la pelota. El árbitro nos mandó cada uno a nuestro sitio, yo me di la vuelta caminando hacia mi portería y en ese momento Pereda chutó y marcó un gol, antirreglamentario, porque el portero no estaba en su sitio, pero el árbitro lo concedió”.



Tras abandonar el futbol se haría masajista casi por casualidad, ya que su idea era volver a Argentina. Pero estando en el Almería, algunos jugadores iban a darse masajes a Sevilla, y el que ya tenía alguna idea de aquello empezó a dárselos él, luego hizo varios cursos de masaje deportivo en Madrid donde llego a trabajar en una sauna y en un hotel, de allí fue al deportivo de La Coruña a prueba como masajista y en 1979 llego de nuevo al Valladolid, pero esta vez como masajista, donde permanece todavía. También fue utillero de la Selección Española Sub-21, con Luis Suárez como seleccionador.

EQUIPOS

  • Estudiante de La Plata
  • Deportivo de La Plata
  • Selección Platense
  • Deportivo Alavés
  • Mirandés
  • Real Valladolid
  • Almería
  • Rayo Vallecano