El “vox populi” a veces tiene mucha más memoria que las hemerotecas que se precien. Y eso que yo no me puedo quejar, ya que también saco una cantidad ingente de noticias en ellas de esos porteros relegados al olvido.
Por otra parte esta entradilla me da pie a rellenar el post algo más de lo habitual ya que si no iba a ser más escueto que las instrucciones de uso de una escoba. Por lo tanto quedaría bastante pobre… creo yo. Por otra parte también me da un poco miedo de que cuando veáis tantas letras juntas, los menos ávidos y voraces de lectura os echéis para atrás y dejéis de leer de inmediato.
Bueno, de cobardes nada se ha escrito, aunque también es cierto como dice la sabiduría popular que; de valientes el cementerio está lleno. Creo que estoy empezando a divagar lo cual tampoco es bueno, así que sin más dilación pasamos al portero de hoy, que últimamente os tengo dejados de la mano de Dios.
Carmelo García de Iturrospe nació en Sestao en 1943, del mes y el día no quiero (como en el Quijote de Cervantes) acordarme.
Cuando era juvenil (según reza en el recorte) el Sestao lo desecho por que era corto de talla. Con posterioridad llegaría a medir 1,82 metros, altura nada despreciable por entonces para un guardameta. Ya se sabe, unos crecen y desarrollan antes que otros (creo que Iker Casillas anda por ahí). Bueno, no le quiso el Sestao, pero tampoco el Baracaldo, que después de tenerlo por espacio de dos años lo cedió al Arratia, que tampoco se quedo con él, y el Somorrostro por fin le dio la carta de libertad.
Con el Baracaldo fue campeón de Vizcaya de juveniles en 1959. Era ferviente admirador de su tocayo Carmelo Cedrun (también tiene su aparte en el blog), que por aquel entonces acababa de dejar el Athletic de Bilbao para fichar por el Español y dejar paso a un jovencito Iribar (¿Cómo no iba a tener al txopo?). Pero Carmelo prefería a Carmelo, según él… “era más portero”.
Paso de regional a jugar en el Santurce. Sus notables actuaciones no pasaron desapercibidas por equipos de la talla de: Betis, Pontevedra, Español y Elche que estaban deseando ficharle. Carmelo vio al Elche mejor posicionado y le pidió la friolera de un millón de pesetas de la época. Mientras esperaba el órdago que les echo a los ilicitanos, él seguía trabajando como administrativo en una compañía de seguros. En realidad la propuesta hecha por él al intermediario del Elche era de medio millón al año por dos temporadas. Por lo que sé, al Elche tanto dinero se le hacía muy cuesta arriba y acabo jugando en el Pontevedra en la temporada 1964/65. Del montante del fichaje no hay datos, pero él, dejo los seguros por la portería pontevedresa. En el equipo gallego fue suplente de José María Cobo (también aparece en el blog) y estuvo a las ordenes de Héctor Rial.Lamentablemente aunque la historia os este apasionando, aquí termina de golpe y porrazo ante la escasez de datos. El resto de la noticia la leéis en el recorte, que ya estoy cansado de escribir. Solo me queda esperar que algún alma caritativa se apiade de mí y me ofrezca por este o cualquier otro medio a los que estoy inscrito, la información que me falta para ilustrar esta entrada, bien sean fotos o diversos datos.
Fuentes: http://sestao.wordpress.com/ y la bendita hemeroteca de “El Mundo Deportivo”.
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